5 de marzo de 2010

El error de Cristina y la crisis política en Argentina

El discurso que la presidenta Cristina Kirchner brindó ayer, 4 de marzo, en la Casa Rosada ante un grupo de productores resultó bastante confrontativo y despertó en mí el interés en el análisis de la crisis política, y los planteos tanto del oficialismo como de la oposición.

El conflicto se originó a partir de la decisión presidencial, vía decreto de necesidad y urgencia (con fuerza de ley), de utilizar las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para el pago de la deuda externa con vencimiento en el año 2010. Primeramente, a través del Decreto Nº 2010/09 (Fondo del Bicentenario), que fue derogado tras la intervención judicial, y luego, a través del Decreto Nº 298/10 (Fondo del Desendeudamiento).

La oposición reaccionó con furia ante estos hechos, debido a que - aluden - no se justifica el dictado de decretos de necesidad y urgencia para tomar estas medidas, pues corresponde al Congreso decidir sobre esto y no a la Presidenta, constituyendo este hecho un avasallamiento de las atribuciones constitucionales de las Cámaras Legislativas, puesto que no se daba la presupuesto para el dictado de los mismos, al no ser imposible seguir los trámites parlamentarios para el dictado de leyes.

Ambos decretos fueron objeto de medidas cautelares judiciales, impulsadas por la oposición, para suspender sus efectos, con la diferencia de que el decreto actual ya tuvo sus efectos, al haber transferido el BCRA los fondos al Ministerio de Economía y efectuado un pago de la deuda con organismos internacionales.

Además de esto, la oposición asegura la derogación del nuevo decreto, imponiendo la nueva mayoría que por mandato popular ejercen, además de denegar el acuerdo para la confirmación de Mercedes Marcó del Pont como titular de la banca central, por haber ejecutado estas órdenes del Ejecutivo argentino.

En referencia a toda esta situación, Cristina brindó ayer su discurso, cuestionando fuertemente la actitud obstruccionista de la oposición y la intervención desmedida del Poder Judicial, según su criterio.

En medio de las críticas, desafiño a la oposición a que exponga cuál es su alternativa para el pago de la deuda externa si no es con las elevadas reseervas del Banco Central, que - dijo - crecieron notablemente bajo la administración de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner. Esto lo mencionó, teniendo en cuenta que los recursos del Presupuesto 2010 serían insuficientes para hacer frente a los compromisos con acreedores internacionales.

El discurso fue enérgico y me hizo reflexionar. No soy economista, aclaro, así que la postura que pueda adoptar sobre la cuestión de fondo - el uso de reservas para el pago de la deuda externa - no será demasiado criterioso.

Cristina expone una situación aparentemente crítica, que requiere de decisiones para evitar un nuevo "default" de la deuda. La oposición se enfurece ante el atropello de las atribuciones del Congreso. Y más que buscar salidas a los problemas, estamos frente a una sangrienta guerra política entre el oficialismo y la oposición.

Lo que, a mi juzgar, Cristina ignora, es que ella y el oficialismo desataron esta contienda, y eso genera la venganza política de una oposición pisoteada bajo la era Kirchner.

¿Cómo puede justificar no haber enviado un proyecto de Ley al Parlamento para tratar estos temas? ¿Cómo puede convencer que sea IMPOSIBLE y no poco conveniente al Ejecutivo seguir el trámite ordinario para el dictado de leyes? ¿Cómo argüir que se dan los presupuestos constitucionales para un DNU?

No hay manera de entender esto, a menos que asuma que no recurrió al Parlamento porque sabía que existe mayoría opositora y que tendría que ceder demasiado a cambio de tener alguna posibilidad de avance, y esta actitud no es democrática.

Si el Congreso es hoy opositor, es porque el pueblo argentino así lo quiso. De Narváez, Carrió, Reutemann, Michetti, Menem, Solanas, Sanz, Morales, etc. no son mayoría autoimpuesta sino votada, y aunque sea un trago amargo para Cristina, no lo puede eludir. Es el Congreso y punto, a ellos corresponde el Poder Legislativo de Argentina.

Ante el atropello institucional de Cristina con el dictado de decretos-ley injustificados, no puede pretender lidiar con una oposición pacífica, porque fue golpeada. No puede pretender Cristina evitar las consecuencias de un conflicto que ella creó al abusar de sus atribuciones.

Tal vez Cristina esté en lo cierto al pretender usar las reservas del BCRA para el pago de la deuda. Algunos están en contra, porque alegan que generaría una inflación excesiva. No sé... no soy economista y prefiero no opinar sin fundamento.

Pero lo que sí es cierto es que este conflicto fue generado por la actitud autoritaria y hostil del Poder Ejecutivo hacia una mayoría parlamentaria democrática y ahora, el panorama en el ajedrez político se perfila complicado. Requerirá de mucha sabiduría, prudencia y capacidad de diálogo en ambas partes para rever la situación. Ojalá se pueda.

2 de marzo de 2010

Obstinación empedernida

El gobierno de Cristina Kirchner en la Argentina no logra la resignación por haber perdido la mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Nación y, en virtud de ello, pretende gobernar sin el Poder Legislativo, avasallando sus atribuciones a través del abuso y la desnaturalización de facultad extraordinarias que la Constitución Nacional Argentina otorga al titular del Poder Ejecutivo, como lo son los decretos de necesidad y urgencia (DNU).

A fines del año 2009, habiendo transcurrido pocos días de iniciarse el receso parlamentario constitucional, con mayoría opositora en ambas Cámaras, la Presidenta Fernández de Kirchner dicta el Decreto Nº 2010/2009, de "Necesidad y Urgencia", por el cual se modifica la Ley Nº 23.928 - Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina - y se creaba el "Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad", sin justificar debidamente que haya sido IMPOSIBLE seguir los trámites ordinarios para el dictado de las leyes, como lo establece el Art. 99 inc. 3 de la Constitución Argentina.

Como es obvio, esta actitud presidencial fue calificada de anticonstitucional por la oposición, debido a que una decisión de esta naturaleza debió haber sido adoptada por el Congreso, cual es el trámite para la sanción de las leyes según la Carta Magna, más aún cuando fue dictada tan solo a pocos días del inicio del receso y pudiendo la Presidenta convocar a sesiones extraordinarias del Congreso.

Ante la imprevisión jurídica del Congreso para autoconvocarse, legisladores opositores apelaron judicialmente el DNU, logrando la suspensión de sus efectos como medida cautelar, aguardando para poder pronunciarse cuando se reiniciara la actividad parlamentaria, debido a que contaban con la mayoría suficiente en cada Cámara como para poder derogarlo.

Ante este hecho, el orgullo de la Presidencia no se permitió una derrota ni retroceder, así que derogó con vergonzosos considerandos dicho Decreto antes de que el Congreso se pronuncia, y dictó un nuevo DNU para crear el "Fondo del Desendeudamiento Argentino", con el mismo fin: la utilización de las reservas del Banco Central para el pago de la deuda pública, habiéndose ya iniciado la actividad en el Congreso y sin que existan las razones de "necesidad y urgencia" para omitir el trámite ordinario constitucional.

Cabe destacar que, inmediatamente, la nueva Presidenta interina del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, ya transfirió los recursos autorizados por el Decreto al Tesoro Nacional,

Se perfila una nueva dura batalla entre el oficialismo y la oposición. Es de suponer que la mayoría opositora buscará derogar el nuevo DNU presidencial y apelará judicialmente para suspender sus efectos y declarar la nulidad absoluta de los mismos.

Pero lo que más llama la atención es la OBSTINACIÓN EMPEDERNIDA del gobierno de Cristina Kirchner para gobernar sin el Congreso, con mayoría opositoria por voluntad popular, puesto que las decisiones que adopta a través de los Decretos corresponden aplicarlas al Congreso por vía de Ley.

La Constitución Argentina solo autoriza al Presidente de la Nación a dictar decretos de necesidad y urgencia, con fuerza de ley, cuando circunstancias hagan imposible seguir los trámites ordinarios para el dictado de las leyes (Art. 99 inc. 3).

La palabra clave en ese inciso es IMPOSIBLE, lo cual se daría en el caso de alguna catástrofe natural, circunstancia de tumulto grave o similares.
Pero como bien lo dijeron la magistrada Sarmiento, que suspendió los efectos del Decreto Nº 2010/09, la sola invocación de que la urgencia del caso hace imposible seguir los trámites ordinarios no justifica dictar un DNU.

Y los Kirchner no entienden esto, o no lo quieren entender, para no sentir limitado su poder, como lo fue desde 2003 hasta ahora, cuando contaban con mayoría parlamentaria. No quieren darse cuenta que el pueblo les está frenando y que toda política que adopten deben consensuar con la oposición, que no se puede pasar por alto el Congreso a través de decretos inconstitucionales, que la Carta Magna establece un sistema de división de poderes que hay que respetar, que no es facultad ordinaria del Ejecutivo legislar.

Mientras no sigan aceptando esta realidad, seguirán golpeándose, desgastándose, perdiendo apoyo popular, rumbo a una victoria segura en 2011 que extinguirá del mapa político argentino este proyecto autoritario y absolutista, que pretende gobernar sin el Congreso.

31 de enero de 2010

Fernando Lugo y la falta de respeto a sus funcionarios

Demás está decir que no llama mucho la atención la forma en que Fernando Lugo destituyó a los directores de Itaipú y Yacyreta, Carlos Mateo Balmelli y Carlos Cardozo, respectivamente, pues no es la primera vez que recurre a actitudes cobardes para tomar este tipo de determinaciones.
Dejando fuera de lado la simpatía o antipatía que puedan generar las figuras de Mateo y Cardozo, estamos refiriéndonos a una conducta reprochable (como muchas otras) que el Jefe de Estado de turno manifiesta en su gestión gubernamental.
Para introducirnos un poco más al contexto en el que se dieron estas situaciones, vayamos a los hechos concretos. El pasado jueves 28 de enero, en horas de la mañana, el secretario de Fernando Lugo, acompañado del nuevo director designado de Itaipú, Gustavo Codas Friedmann (de tendencia izquierdista), informó el cambio en esta binacional. Mientras tanto, Carlos Mateo se encontraba en el Brasil desempeñando las funciones oficiales que hasta ese momento ejercía, cuando minutos antes del anuncio, recibe la llamada del secretario presidencial para informarle su relevo, sin que se le brinde ninguna causal o motivo de la decisión del Gobierno.
Minutos después, Codas brindaría una conferencia de prensa para exponer los ejes de la gestión que llevaría adelante y en horas de la tarde, encontrándose Mateo aún en Brasil, ya se efectuaría el traspaso de mando.
Sobre la destitución del director de Yacyreta, Carlos Cardozo, no se sabe con certeza cómo ocurrieron los hechos. Algunas versiones cuentan que el mismo ni siquiera fue notificado de su destitución, sino simplemente se enteró por la prensa de la designación de su reemplazante, la ex senadora liberal Elba Recalde. Otros dicen que el mismo Presidente le comunicó este hecho por vía telefónica. No sabemos.

Pero no hace falta que el mismo hecho haya ocurrido dos veces para que si ocurrió aunque sea una vez, sea digno de reproche. Lugo se burló y faltó el respeto a la dignidad de Mateo Balmelli. Pudo haber tenido sus objeciones o los motivos para llevar adelante la destitución. Nadie lo discute. Es su potestad discresional nombrar s los funcionarios públicos y a los directores de los entes binacionales. Sin embargo, existe una norma no escrita en las leyes, que es la del respeto a la dignidad humana.

Ningún funcionario del Gobierno puede ser el trapo de piso del mandamás temporal, porque antes de ser funcionarios, son personas. Así como Lugo habrá consultado a Mateo antes de designarlo Director de Itaipú, lo mínimo que se merecía es que el mismo Fernando Lugo lo convocara personalmente a su despacho y le informara, personalmente, cara a cara, que sería destituido, ya sea por disconformidad con su gestión, por cuestiones políticas, por rotación, etc.
Por eso, resulta vergonzoso y humillante para Mateo, en este caso, que haya sido Miguel Rojas, el secretario privado del Presidente, quien a través de una descortés llamada telefónica, le informara de su relevo, más aún cuando el mismo no se encontraba en el país, llevando adelante actividades propias a su cargo.

Es importante recordar que no es la primera vez que esto ocurre bajo la administración de Lugo. Antes de avanzar, reitero que al hacer esta crítica de ningún modo puede entenderse que hago apología de los funcionarios destituidos, sino que me limito a criticar los "métodos" de Lugo para ejecutar este tipo de decisiones.

En el año 2009, fueron víctimas de esta "cortesía" de Lugo los entonces ministros Horacio Galeano Perrone (Educación y Cultura) y Martín Heisecke (Industria y Comercio), a quienes tocó beber este trago amargo de la copa del ex obispo. Asimismo, el ex consejero de Yacyreta, Roberto Paredes, recibió en su momento un mensaje de texto al celular, de parte de Lugo, pidiéndole su renuncia.

No sé si esta actitud provendrá de sus antecedentes clericales, de un pensamiento autoritario o irrespetuoso de la dignidad humana, o de algún tornillo flojo en el cerebro, pero Fernando Lugo se ha pasado de la raya y muestra desconocer los códigos de conducta de una persona educada, decente y de buenos modales. con el "motus operandi" en el que maneja a sus funcionarios.

7 de diciembre de 2009

Negociación de espacios políticos en el Gobierno

Llamativamente, surge la iniciativa desde el Poder Ejecutivo de concretar pactos políticos con los principales sectores representados en el Congreso Nacional para la designación de importantes cargos vacantes cuya designación compete al Senado.

En ese sentido, estuve leyendo por los medios de prensa escrita que se negociaría a cambio del apoyo a Emiliano Rolón para la Corte Suprema y a Jorge Rolón Luna para el Tribunal Superior de Justicia Electoral, la cesión de importantes espacios políticos a sectores marginados del PLRA y a Vanguardia Colorada. Tal vez, Patria Querida y UNACE.

La iniciativa resulta interesante para enervar el ambiente que, en los últimos meses, estuvo muy caldeado, por responsabilidad del Presidente de la República, Fernando Lugo. Sus declaraciones acerca de "ricos y pobres", en un contexto en el que se podía interpretar como llamado a la lucha de clases, sin especificar que excluía de sus acusaciones a quienes obtuvieron sus riquezas a través del trabajo y del esfuerzo, así como sus discursos en ambientes internacionales, donde ignoraba la importancia del sistema de partidos políticos y resaltaba el apoyo de las organizaciones sociales. No se puede dejar de mencionar las declaraciones de dirigentes campesinos simpatizantes del Gobierno que alentaban la idea de la "disolución del Parlamento"

Todas estos hechos, originados desde los actores del Ejecutivo, generó con justa razón, una contrarreación de cautela por parte del Congreso, que comenzó a mirar con desconfianza cómo se iban desenvolviendo los sucesos políticos y asumió una actitud hostil en su relacionamiento con el Jefe de Estado.

Así, a más de los escándalos por paternidad de Lugo (quién sabe cuántos más habrá!), tomó fuerza la idea del juicio político, principalmente por iniciativa de un Senador electo por el partido mayoritario de la Alianza, Alfredo Jaeggli, de ideas sumamente liberales, opuestas a las concepciones socialistas de Lugo y su primer anillo.

En consecuencia, se frustraron todas los "pseudo-intentos" de diálogo que promovían Lugo, López Perito o los parlamentarios aliancistas, pues la desconfianza se había instalado con fuerza, hasta ahora.

Por eso, observar que exista la posibilidad de un acuerdo político de gobernabilidad - cual aquel Pacto de Gobernabilidad impulsado por Wasmosy en 1995 (si mal no recuerdo), emulando al español de la Moncloa - sería útil y necesario.
Pero para que lo sea, debe garantizar y respetar que la oposición ejerza un fuerte rol contralor de las gestiones de Gobierno y, así, renunciar a todo proyecto extremista y autoritario que pueda haber en la mente del oficialismo.

Si se negocia el otorgamiento de cargos políticos de relevancia a sectores de la oposición - entre los cuales incluyo a los libero - franquistas -, el Presidente Lugo estará sumamente limitado en caso de que pretenda instalar un socialismo chavista en el Paraguay. Y eso es muy positivo.

El no respetar las instituciones y pretender una reforma de la Constitución que, en en nuestro caso - la de 1992 - es muy buena, son señales de que hay intenciones ocultas.

Pero mientras las Cámaras del Congreso Nacional, como Poder Legislativo de la Nación, sigan solificando la postura firme y dura frente al Ejecutivo, se garantizará la gobernabilidad democrática, pues ningún plan desmedido podrá tener curso. No me refiero a una actitud filibusterista o de bloqueo, sino a un auténtico rol de contralor.

En términos generales, puedo decir que el Congreso está cumpliendo su rol en ese sentido.

Ojalá siga mejorando el curso de estas relaciones, pero en términos de autonomía, contraloría y negociación, para fortalecer el sistema democrático y proteger el ordenamiento constitucional en sus términos actuales.

Logrando esto, se podrá trabajar posteriormente en una agenda común de crecimiento y desarrollo socioeconómico en Paraguay.

Mientras la crispación esté instalada, no.
La crispación es una garantía de alerta para evitar la importación de modelos autoritarios. En un marco de renuncias mutuas y acuerdos lo más sincero posibles, se podría destrabar parcialmente la situación.

Mucha concordia difícilmente haya mientras Fernando Lugo, de ideología socialista no muy moderada, esté en el poder.

24 de octubre de 2009

Mis objeciones al Proyecto de Salud sobre Salud Sexual, Reproductiva y Materno Perinatal (presentado por el Sen. Carlos Filizzola)

Abordar legislativamente el tema de la Salud Sexual, Reproductiva y Materno Perinatal es correcto, y necesario, pero el Proyecto Filizzola presenta muchas desprolijidades, ambigüedades y disposiciones OBJETABLES, que hacen que el mismo merezca el rechazo.

Sería interesante poder construir un nuevo Proyecto que abarque la misma temática pero con un criterio más moral, protegiendo la vida de la persona por nacer, respetando la objeción de conciencia en la aplicación de métodos anticonceptivos, y la no utilización de métodos anticonceptivos que resulten más bien abortivos (como ser, la píldora del día después).

Principales objeciones de mi parte:




- AMBIGÜEDAD INTENCIONAL DE PALABRAS. OMISIÓN INTENCIONAL DE LOS DERECHOS DE LA PERSONA POR NACER. EL "ABORTO" IMPLÍCITAMENTE INCLUIDO.

El concepto de salud reproductiva, de acuerdo a la Plataforma de Acción de El Cairo (Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, 1994) incluye la "interrupción del embarazo" (aborto) en el Párrafo 7.6, aunque aclara que no debe entenderse el aborto como método de planificación familiar, pero recomienda que sea legalizado en los países en los cuales todavía no lo es.

Asimismo, la Plataforma de Acción de Pekín (Cuarta Conferencia Internacional sobre la Mujer – Naciones Unidas, 1995) también recomienda la legalización del aborto en los países en los cuales todavía no lo es.


Ambos documentos son invocados por el Senador Carlos Filizzola en su fundamentación del proyecto.


Asimismo, si bien el proyecto de ley define lo que es Salud Reproductiva, no especifica con precisión cuáles son los servicios sanitarios que este concepto implica, ni deja aclaración de que el mismo no incluye el aborto, ni de que la vida humana debe ser protegida desde el momento de la concepción. Por esta razón, puede entenderse que se deja una laguna legal sobre el tema, puesto que siendo el aborto un asunto relacionado a la Salud Reproductiva, en el contexto de los documentos internacionales invocados, el Proyecto omite por completo la protección de la vida humana desde la concepción, de la persona por nacer (Art. 4 de la Constitución Nacional y la Convención Americana de Derechos Humanos).

En ese sentido, puede entenderse que el proyectista incurre en esta grave omisión con intencionalidad, pues es sabida su postura por medios de comunicación, a favor de la despenalización o legalización del aborto.

Más aún puede inducirse la intencionalidad de la omisión en el Proyecto de la protección de la vida humana de la persona por nacer, puesto que este mismo Proyecto, con irrelevantes modificaciones, fue presentado en el año 2005 y rechazado por el plenario del Senado en el 2007, con 27 votos en contra, por estos motivos.

Por ende, puede entenderse que si el Senador Carlos Filizzola, interesado en la aprobación de su proyecto, hubiese querido dejar a salvo estas ambigüedades (a mi criterio, intencionales), las hubiese corregido, dejando las aclaraciones correspondientes de que no se refería al aborto y de que la vida humana debe ser protegida desde la concepción, como la misma Constitución Nacional lo establece.

Más se refuerza esta hipótesis, al observarse que el Art. 12 del Proyecto enuncia los derechos de la mujer durante el parto y el embarazo, y el Art. 13, los derechos de la persona recién nacida, no enunciando en ningún momento los derechos de la persona en gestación.

¿Cómo se explica esto en un proyecto que pretende proteger la salud sexual y reproductiva? ¿Acaso no es el ámbito apropiado para incluir estos derechos? Claro que lo es, pero Carlos Filizzola los omite. Los omitió en su primer proyecto – rechazado -, y lo vuelve a omitir en su segunda presentación.

Asimismo, de forma sumamente ambigua, se refiere en el Art. 12 inc. c), a que la mujer puede tomar "decisiones" sobre el estado de su hijo, durante el embarazo.

No puede referirse de forma vaga a imprecisa a un tema tan delicado como el embarazo y la protección de la vida. ¿A qué “decisiones” se refiere? ¿Acaso no puede entenderse que entre esas decisiones se podría incluir: “la interrupción del embarazo”, que es el eufemismo actual para referirse al aborto?

El Proyecto, también, en su Art. 18, establece la exención de obligación de denuncia de hechos punibles aborto que fueren confiados bajo secreto profesional (en el Proyecto de Ley), y de esa manera, se abre la vía para que el mismo pueda ser realizado libremente, bajo el amparo del secreto profesional.

No es que no sea una realidad esta situación: la realización masiva de abortos, pero la tolerancia legal del aborto, implicaría una masificación del mismo, como ocurrió en USA desde el fallo Roe vs. Wade (1973) de la Suprema Corte Federal, donde bajo la excusa del aborto por violación, se lo permitió legalmente y a la fecha, ya hubo más de 30 millones de abortos, y la tasa de abortos aumentó 8 veces, según las estadísticas.




- LA PÍLDORA DEL DÍA DESPUÉS. ¿MÉTODO ANTICONCEPTIVO O ABORTIVO?

El Proyecto de Ley estatuye la repartición gratuita de anticonceptivos a través del sistema de salud pública. Más allá del debate bioético que se pueda llevar a cabo al respecto, el Proyecto no discrimina los métodos anticonceptivos de aquellos que, bajo el disfraz de aquel título, realmente son abortivos, como ser la “píldora del día después”.

De acuerdo a un importante sector de la literatura médica, el efecto de las llamadas “píldoras del día después” no es impedir la fecundación del óvulo por el espermatozoide, sino que la anidación del óvulo ya fecundado en el útero.

En consecuencia, al existir óvulo fecundado ya hay vida humana (con 46 cromosomas y todo el material genético). La anidación sólo implica que el mismo se implanta en el útero para el desarrollo, momento a partir del cual se considera que hay embarazo. Sin embargo, ya desde la fecundación hay concepción y vida humana que debe ser protegida, según el Art. 4 de la Constitución.

En la República Argentina, por ejemplo, la utilización de este tipo de píldoras fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema (Caso Portal de Belén, 2002), a pesar de que desde el Ministerio de Salud de ese país se lo sigue utilizando, al igual que aquí, en Paraguay.

El Proyecto se refiere de forma genérica a los anticonceptivos, sin hacer el juicio de valor si realmente son abortivos o no, a pesar de su utilización masiva.

Apoyo que desde el Estado se deba llevar adelante una política de salud pública que incluya la planificación familiar, para evitar embarazos no deseados o el control de la natalidad principalmente en familias y sectores de escasos recursos, que no tienen la educación sexual necesaria como para controlar los embarazos y la cantidad de hijos.

De hecho, los derechos sexuales y reproductivos en ese sentido tienen rango constitucional (Art. 61 de la Constitución de 1992).

Empero, así también, al hablar de un programa de Salud Sexual y Reproductiva, se debe también analizar criterioso sobre la licitud de los medios de planificación familiar, que nunca deben ser abortivos.

Ninguna de estas aclaraciones hace el Proyecto Filizzola.

21 de enero de 2009

Discurso inaugural de Barack Obama

Transcribo el texto completo del discurso de Barack Obama al jurar como el 44.º Presidente de USA, por la trascendencia internacional y relevancia histórica que tiene


Texto completo del discurso inagural de
Barack Obama, 44º Presidente de los Estados Unidos de América


(Washington, DC. 20 de enero de 2009)

Compatriotas:

Me encuentro hoy aquí con humildad ante la tarea que enfrentamos, agradecido por la confianza que me ha sido otorgada, consciente de los sacrificios de nuestros antepasados. Agradezco al presidente Bush su servicio a nuestra nación, así como la generosidad y cooperación que ha demostrado a lo largo de esta transición.

Ya son cuarenta y cuatro los norteamericanos que han hecho el juramento presidencial. Estas palabras han sido pronunciadas durante mareas de prosperidad y aguas tranquilas de la paz. Y, sin embargo, a veces el juramento se hace en medio de nubarrones y furiosas tormentas. En estos momentos, Estados Unidos se ha mantenido no sólo por la pericia o visión de los altos cargos, sino porque nosotros, el pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antecesores y a nuestros documentos fundacionales.

Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de norteamericanos.

Que estamos en medio de una crisis es algo muy asumido. Nuestra nación está en guerra frente a una red de gran alcance de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era.
Se han perdido casas y empleos y se han cerrado empresas. Nuestro sistema de salud es caro; nuestras escuelas han fallado a demasiados; y cada día aporta nuevas pruebas de que la manera en que utilizamos la energía refuerzan a nuestros adversarios y amenazan a nuestro planeta.

Estos son los indicadores de una crisis, según los datos y las estadísticas. Menos tangible pero no menos profunda es la pérdida de confianza en nuestro país - un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima generación debe reducir sus expectativas.

Hoy os digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo de tiempo. Pero Estados Unidos debe saber que les haremos frente.

Hoy nos reunimos porque hemos elegido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia. Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado a nuestra política.

Seguimos siendo una nación joven, pero, según las palabras de las Escrituras, ha llegado el momento de dejar de lado los infantilismos. Ha llegado el momento de reafirmar nuestro espíritu de firmeza: de elegir nuestra mejor historia; de llevar hacia adelante ese valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena.

Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, somos conscientes de que la grandeza nunca es un regalo. Debe ganarse. Nuestro camino nunca ha sido de atajos o de conformarse con menos. No ha sido un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo o buscan sólo los placeres de la riqueza y la fama. Más bien, han sido los que han asumido riesgos, los que actúan, los que hacen cosas -algunos de ellos reconocidos, pero más a menudo hombres y mujeres desconocidos en su labor, los que nos han llevado hacia adelante por el largo, escarpado camino hacia la prosperidad y la libertad.

Por nosotros se llevaron sus pocas posesiones materiales y viajaron a través de los océanos en busca de una nueva vida.

Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y se establecieron en el oeste; soportaron el látigo y araron la dura tierra.

Por nosotros lucharon y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn.

Una y otra vez estos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener llagas en las manos para que pudiéramos tener una vida mejor. Veían a Estados Unidos más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales, más grande que todas las diferencias de origen, riqueza o facción.

Este es el viaje que continuamos hoy. Seguimos siendo la nación más próspera y poderosa de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando empezó esta crisis. Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el tiempo del inmovilismo, de la protección de intereses limitados y de aplazar las decisiones desagradables, ese tiempo seguramente ha pasado. A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a empezar la tarea de rehacer Estados Unidos.

Porque allí donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía requiere una acción audaz y rápida y actuaremos no sólo para crear nuevos empleos sino para levantar nuevos cimientos para el crecimiento. Construiremos carreteras y puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos mantienen unidos. Pondremos a la ciencia en el lugar donde se merece y aprovecharemos las maravillas de la tecnología para aumentar la calidad de la sanidad y reducir su coste. Utilizaremos el sol, el viento y la tierra para alimentar a nuestros automóviles y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y universidades para hacer frente a las necesidades de una nueva era.
Todo esto podemos hacerlo. Y todo esto lo haremos.

Algunos cuestionan la amplitud de nuestras ambiciones y sugieren que nuestro sistema no puede tolerar demasiados grandes planes. Sus memorias son cortas. Porque han olvidado lo que este país ya ha hecho; lo que hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une al interés común y la necesidad a la valentía.

Lo que no entienden los cínicos es que el terreno que pisan ha cambiado y que los argumentos políticos estériles que nos han consumido durante demasiado tiempo ya no sirven.

La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno es demasiado grande o pequeño, sino si funciona -ya sea para ayudar a las familias a encontrar trabajos con un sueldo decente, cuidados que pueden pagar y una jubilación digna. Allí donde la respuesta es sí, seguiremos avanzando y allí donde la respuesta es no, pondremos fin a los programas. Y a los que manejamos el dinero público se nos pedirán cuentas para gastar con sabiduría, cambiar los malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día, porque sólo entonces podremos restablecer la confianza vital entre un pueblo y su gobierno.

La cuestión para nosotros tampoco es si el mercado es una fuerza del bien o del mal. Su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha recordado a todos que sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos. El éxito de nuestra economía siempre ha dependido no sólo del tamaño de nuestro Producto Nacional Bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad, de nuestra habilidad de ofrecer oportunidades a todos los que lo deseen, no por caridad sino porque es la vía más segura hacia el bien común.

En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros padres fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, redactaron una carta para garantizar el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha expandido con la sangre de generaciones. Esos ideales aún alumbran el mundo y no renunciaremos a ellos por conveniencia. Y a los otros pueblos y gobiernos que nos observan hoy, desde las grandes capitales al pequeño pueblo donde nació mi padre: sabed que América es la amiga de cada nación y cada hombre, mujer y niño que persigue un futuro de paz y dignidad y de que estamos listos a asumir el liderazgo una vez más.

Recordad que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones. Comprendieron que nuestro poder solo no puede protegernos ni nos da derecho a hacer lo que nos place. Sabían por contra que nuestro poder crece a través de su uso prudente, de que la seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y las cualidades de la templanza, la humildad y la contención.

Somos los guardianes de este patrimonio. Guiados de nuevo por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen aún mayor esfuerzo - incluso mayor cooperación y entendimiento entre las naciones. Comenzaremos a dejar Irak, de manera responsable, a su pueblo, y forjar una paz ganada con dificultad en Afganistán.
Con viejos amigos y antiguos contrincantes, trabajaremos sin descanso para reducir la amenaza nuclear y hacer retroceder el fantasma de un planeta que se calienta. No vamos a pedir perdón por nuestro estilo de vida, ni vamos a vacilar en su defensa, y para aquellos que pretenden lograr su fines mediante el fomento del terror y de las matanzas de inocentes, les decimos desde ahora que nuestro espíritu es más fuerte y no se lo puede romper; no podéis perdurar más que nosotros, y os venceremos.
Porque sabemos que nuestra herencia multiétnica es una fortaleza, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos y e hindúes - y de no creyentes. Estamos formados por todas las lenguas y culturas, procedentes de cada rincón de esta Tierra; debido a que hemos probado el mal trago de la guerra civil y la segregación, y resurgido más fuertes y más unidos de ese negro capítulo, no podemos evitar creer que los viejos odios se desvanecerán algún día, que las lineas divisorias entre tribus pronto se disolverán; que mientras el mundo se empequeñece, nuestra humanidad común se revelará; y América tiene que desempeñar su papel en el alumbramiento de una nueva era de paz.
Al mundo musulmán, buscamos un nuevo camino adelante, basado en el interés mutuo y el respeto mutuo. A aquellos líderes en distintas partes del mundo que pretenden sembrar el conflicto, o culpar a Occidente de los males de sus sociedades - sepáis que vuestros pueblos os juzgarán por lo que que podesis construir, no por lo que destruyais.
A aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y la represión de la disidencia, teneis que saber que estáis en el lado equivocado de la Historia; pero os tenderemos la mano si estáis dispuestos a abrir el puño.
A los pueblos de las naciones más pobres, nos comprometemos a colaborar con vosotros para que vuestras granjas florezcan y dejar que fluyan aguas limpias; dar de comer a los cuerpos desnutridos y alimentar las mentes hambrientas. Y a aquellas naciones que, como la nuestra, gozan de relativa abundancia, les decimos que no nos podemos permitir más la indiferencia ante el sufrimiento fuera de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos del mundo sin tomar en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros tenemos que cambiar con él.
Al contemplar la ruta que se despliega ante nosotros, recordamos con humilde agradecimiento aquellos estadounidenses valientes quienes, en este mismo momento, patrullan desiertos lejanos y montañas distantes. Tienen algo que decirnos, al igual que los héroes caídos que yacen en (el cementerio nacional de) Arlington susurran desde los tiempos lejanos. Les rendimos homenaje no sólo porque son los guardianes de nuestra libertad, sino también porque encarnan el espíritu de servicio; la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Sin embargo, en este momento -un momento que definirá una generación- es precisamente este espíritu el que tiene que instalarse en todos nosotros.
Por mucho que el gobierno pueda y deba hacer, en última instancia esta nación depende de la fe y la decisión del pueblo estadounidense. Es la bondad de acoger a un extraño cuando se rompen los diques, la abnegación de los trabajadores que prefieren recortar sus horarios antes que ver a un amigo perder su puesto de trabajo, lo que nos hace superar nuestros momentos más oscuros. Es la valentía del bombero al subir una escalera llena de humo, pero también la voluntad del progenitor de cuidar a un niño, lo que al final decide nuestra suerte.
Nuestros desafíos podrían ser nuevos. Las herramientas con que los hacemos frente podrían ser nuevas. Pero esos valores sobre los que depende nuestro éxito - el trabajo duro y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo - esas cosas son viejas. Esas cosas son verdaderas. Han sido la fuerza silenciosa detrás de nuestro progreso durante toda nuestra historia. Lo que se exige, por tanto, es el regreso a esas verdades. Lo que se nos pide ahora es una nueva era de responsabilidad - un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos deberes para con nosotros, nuestra nación, y el mundo, deberes que no admitimos a regañadientes, sino que acogemos con alegría, firmes en el conocimiento de que no hay nada tan gratificante para el espíritu, tan representativo de nuestro carácter que entregarlo todo en una tarea difícil.
Este es el precio y la promesa de la ciudadanía.
Esta es la fuente de nuestra confianza - el saber que Dios nos llama a dar forma a un destino incierto.
Este es el significado de nuestra libertad y de nuestro credo - por lo que hombres y mujeres y niños de todas las razas y de todas las fes pueden unirse en una celebración a lo largo y ancho de esta magnífica explanada, por lo que un hombre cuyo padre, hace menos de 60 años, no habría sido servido en un restaurante ahora está ante vosotros para prestar el juramento más sagrado.
Así que, señalemos este día haciendo memoria de quiénes somos y de lo largo que ha sido el camino recorrido. En el año del nacimiento de América, en uno de los más fríos meses, una reducida banda de patriotas se juntaba ante las menguantes fogatas en las orillas de un río helado. La capital se había abandonado. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en que el desenlace de nuestra revolución estaba más en duda, el padre de nuestra nación mandó que se leyeran al pueblo estas palabras:
"Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno, cuando nada salvo la esperanza y la virtud podían sobrevivir ... la urbe y el país, alarmados ante un peligro común, salieron a su paso."
América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras privaciones, recordemos esas palabras eternas. Con esperanza y virtud, sorteemos nuevamente las corrientes heladas, y aguantemos las tormentas que nos caigan encima. Que los hijos de nuestros hijos digan que cuando fuimos puestos a prueba nos negamos que permitir que este viaje terminase, no dimos la vuelta para retroceder, y con la vista puesta en el horizonte y la gracia de Dios encima de nosotros, llevamos aquel gran regalo de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones venideras.
Gracias, que Dios os bendiga, que Diós bendiga a América.



(Traducción de la agencia de noticias EFE)

25 de septiembre de 2008

Conciliación de ideologías en la Alianza

La Alianza Patriótica para el Cambio, sostén político del Gobierno de Fernando Lugo, presenta una situación bastante "sui generis" con relación a la situación política de los demás países latinoamericanos. Se trata de una coalición de partidos y movimientos tanto de derecha como de izquierda, e incluso, con posturas bastantes polarizadas y radicalizadas. Para garantizar el éxito en la gobernabilidad, se requerirá de la habilidad y astucia de Lugo a la hora de conciliar posturas ideológicas tan encontradas.
Entre los ejemplos más extremos de este caso, podemos mencionar al Senador Alfredo Jaeggli, de la corriente más liberal del Partido Liberal, y al Secretario de Emergencia Nacional, Camilo Soares, del ala más radical del socialismo paraguayo. Con el polémico caso del Rally. hirvieron las aguas y salió a evidente luz este problema.Jaeggli, inclaudicable defensor de la libertad individual, fue uno de los principales defensores de la realización del Transchaco Rally. Camilo, titular de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), fiel a sus principios del socialismo e
igualitarismo, se opuso tenazmente a que se produzca "el derroche de los ricos" en medio de una realmente calamitosa y grave situación que viven compatriotas en el Chaco Paraguayo, a causa de la sequía.Sin entrar en el fondo de la cuestión, lo que sí puedo decir es que este conflicto era de esperarse una Alianza tan multicolor y variada, y Lugo era conciente de ello. Difícilmente prescinda de los actores políticos de la misma, los liberales y los izquierdistas, puesto que los liberales son su sostén parlamentarios, y los socialistas, sus cercanos en pensamiento e ideología, los propulsores de su candidatura.Lugo deberá aprender a conciliar estas posturas dentro del marco del equilibrio. Si Jaeggli promueve la libertad individual, y Camilo, la igualdad,
Lugo deberá hacer prevalecer a todo ello la gobernabilidad. Por eso, resulta llamativo que Lugo siempre en sus discursos, a la par de hablar de equidad social, también hace fuerte mención del crecimiento económico y de la promoción de la inversión extranjera. Esto fue claramente visible en su viaje a Nueva York para la Asamblea de la ONU. Invitó a capitalistas a invertir en el país, habló contra la corrupción e hizo énfasis en la política social que planteará su Gobierno; es decir, presentó una imagen simpatizante a ambas ideologías. Y no tiene otra opción, pues el ayuntamiento político que lo llevó a la Palacio de López así lo exige.
Pero más allá del discurso, el Presidente tendrá que saber enfrentar estos problemas de ideologías, para evitar un fustigamiento que trascienda a mayores entre sus aliados rivales. Dentro de todo, el equilibrio político e ideológico será lo más sano para un beneficio colectivo, porque a lo largo de la historia ha quedado fehacientemente demostrado que los extremos ideológicos nunca llevaron a buen puerto.